"ANIZTASUNA ULERTZEN"

En esta primera clase práctica, hemos hecho varias actividades relacionadas con la diversidad, para contextualizar el tema, y con ayuda de algunos compañeros que se han ofrecido voluntarios.


En primer lugar, hemos hecho unos ejercicios relacionados con la diversidad funcional:
  • Adivinar algunas frases que solemos usar en el día a día mediante mímica
  • Teniendo una botella de agua y dos vasos en la mesa, y con los ojos cerrados, llenar los vasos de agua y beber un trago
  • Hacer un dibujo sin usar los brazos y con una sola pintura, o dibujar con los ojos cerrados y usando varios colores
  • Preparar un sandwich de nocilla haciendo uso de una sola mano (abrir el paquete de pan, cortar el pan de molde, abrir el bote de nocilla, untar la nocilla en el pan, cerrar el paquete de pan y el bote de nocilla,…)
Han sido unos ejercicios muy simples pero a la vez muy enriquecedores porque de este modo, podemos ponernos en el lugar de otras personas que viven esas situaciones en su día a día; es decir, los ejercicios de este modo nos ayudan a empatizar con esas personas y poder trabajar así la diversidad funcional. Por otra parte, es muy probable que en un futuro tengamos niños con necesidades especiales en el aula, y esto es algo que debemos tener muy presente: si a nosotros los adultos nos cuesta hacer ejercicios de ese tipo, a los niños les cuesta mucho más; por ello, debemos tener paciencia e intentar entenderlos poniéndonos en su lugar. 
De este modo, hemos podido comprobar que todos los alumnos que han participado en las actividades han sido capaces de realizarlas con éxito teniendo en cuenta que cada uno los ha realizado de manera diferente y haciendo uso del tiempo necesario; así pues, hemos llegado a la conclusión de que incluso en estas maneras diferentes que tenemos cada uno de realizar una misma actividad podemos encontrar la diversidad.

Luego hemos realizado un problema matemático muy simple (de educación primaria) que dice lo siguiente: 
“En un corral hay gallinas y conejos, en total 14 cabezas y 38 patas. Cuantos conejos y cuantas gallinas hay?” , pero muchos de nosotros, y aunque hayamos usado todas nuestras capacidades, no hemos sido capaces de resolver esta simple ecuación.

A continuación, hemos pasado a analizar una canción infantil, “Sorgina pirulina”, que nosotros mismos aprendimos y cantamos cuando éramos pequeños. Nos hemos dado cuenta, de que nunca nos habíamos fijado en la letra, o que no le dimos importancia alguna, y el hecho de detenernos a reflexionar sobre el contenido de ésta, nos ha dado mucho que pensar.
Hemos visto también una versión de esta canción llamada “Sorgina kaskarina”, hecha por Urtxintxa Eskola, donde han querido cambiar la letra. La razón más importante de este cambio, ha sido el hecho de que con la letra original se deforma la imagen de las brujas, las cuales eran muy sabias y en la canción se las refleja como “tontas”. Por otra parte, me ha parecido muy interesante que en estas versiones de las canciones hayan incluido el lenguaje de signos, ya que está directamente relacionado con el tema que estamos trabajando.



Para finalizar, hemos realizado un ejercicio que a mi personalmente me ha dejado con bastante mal cuerpo. Para realizar la actividad, nos hemos colocado en círculo y con los ojos cerrados, mientras el profesor nos ha ido colocando a cada uno una pegatina de un color diferente en la frente. Al terminar, hemos abierto los ojos, y cuando el profesor nos ha dicho “ahora agrupaos” hemos optado inconscientemente por agruparnos según los colores de las pegatinas de nuestra frente. Ha sido frustrante cuando el profesor ha comentado lo siguiente: “en ningún momento os he indicado cómo teníais que agruparos, pero habéis ido directamente a las pegatinas, sin tener en cuenta que dos de vuestros compañeros se han quedado sin grupo”, y la verdad es que tiene toda la razón. Podríamos habernos agrupado por estatura, por color de pelo, o incluso por el color de ojos, pero inconscientemente hemos actuado según el profesor, como muchas veces pasa en la sociedad de hoy en día, que lo que hace/dice algo que es en parte más “poderoso” por decirlo de alguna manera, condiciona nuestra forma de actuar, aunque lo hagamos sin querer (seguir los roles que impone la sociedad). 

Este tipo de ejercicios me dan mucho en lo que pensar y reflexionar, pero sobre todo me hace pensar en que a veces no valoramos suficiente lo que tenemos y que siempre nos quejamos por las cosas más simples. También me han ayudado a entender un poco más profundamente en cómo puede ser la vida cotidiana para aquellas personas con necesidades especiales, y comprender también que lo que para nosotros es muy fácil realizar, tal vez para ellos no lo sea tanto; por ello, concluyo este post remarcando la importancia que tiene para nosotros los docentes ser pacientes y empáticos con nuestros futuros alumnos y alumnas.

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